El "Señor de la Muerte" aterrorizará a Bellavista con su tétrico bar

La imagen casi diaria de perros y gatos desmembrados por las ruedas de los trenes que viajaban al sur aún no se borra de la mente de Michael Benítez.

 Eso desde que a los 8 años se fue a vivir con su padre junto a un taller que éste compró en la comuna de Lo Espejo, muy cerca de la línea férrea y del Cementerio Metropolitano.

Ése fue el punto de partida para que el niño aquel, ahora denominado "Necro", iniciara un culto a la muerte que cada vez está más vivo, al punto que en las próximas semanas el joven -hoy de 26 años- inaugurará el "bar de la muerte" o "Necrobar" en pleno barrio Bellavista (Dardignac 63).

"Cada vez que encontraba cuerpos de animales muertos los enterraba en el patio del taller de mi viejo, tenía mi propio cementerio" comenta Necro. Luego el siguiente paso fue faenarlos para extraerles los huesos y comenzar a hacer esculturas.

"En ollas grandotas los metía y luego de hervirlos mucho rato les sacaba la carne, con el tiempo aprendía  sacarles la médula al meterlos a bencina blanca hirviendo, cada vez fui depurando más mi técnica", explica dejando en claro que jamás se ha metido a los cementerios a robar osamentas humanas.

"Mi hermano es kinesiólogo, además tengo amigos médicos que me prestan los huesos que quiera. Les saco un molde y luego los duplico en poliuretano y resina. Luego los devuelvo. Respeto mucho a las personas a las que pertenecieron esas piezas. Lo mío no es un juego, es arte", agrega Necro.

Sobre su bar, del cual ya pueden verse los decorados en el sitio www.necro.cl, comenta: "La muerte es una imagen de marketing súper potente dado el morbo que provoca en la gente. Eso me ayudó a concretar mi sueño. Espero que sea un buen lugar de encuentro de góticos, metaleros o la gente que quiera ir y que le guste el rollo de la muerte".

Describe el proyecto

Estoy dejando el lugar lleno de réplicas de huesos, las sillas son de espinas dorsales, las mesas pentagramas y los candelabros de cráneos, todo en un ambiente oscuro y con copetes que con mi novia estamos inventando en la onda de la chupilca del diablo.

¿Cómo quieres morir?

Trabajando en mi taller, decapitado por mi escultura de la muerte... esa te la cuento como talla, aunque una vez la hoja de la pieza de 30 kilos se desprendió y pasó a centímetros de mi cabeza.

Ariel Lara